EL VIENTRE DEL ARQUITECTO

EL VIENTRE DEL ARQUITECTO

Películas

THE BELLY OF AN ARQUITECT / 1997

Dirección: Peter Greenaway

Guión: Peter Greenaway

“La arquitectura construida por el hombre es la carne visible de una ciudad”.

Cuando nos paramos frente a una obra de arquitectura, no estamos viendo una “cosa”, estamos contemplando la resulta de la dedicación de muchos antepasados.

El vientre de un arquitecto comienza con Krarckclite, el protagonista llegando al orgasmo mientras entra en tierras italianas. Esa misma noche preside la una agrupación de la exposición De Boullee que dirige. Una serie de eventos desafortunados de distintas índoles, incluido un desliz de su esposa con uno de sus socios, hace que todo comience  a ir  cuesta abajo para Kracklite.  La serie de situaciones le provoca un agudo dolor en el vientre al que se hace referencia en el título.

Dolor artístico-existencial, llevarle peso del arte en las venas y sufrir con él, como el mismo dice a veces, es redondo, otras veces se siente como un cubo. La mayoría se siente como una pirámide egipcia. Este marco de declive le sirve a Peter Greenaway para criticar infraestructuras anti-ideológicas que sustentan un arte siempre ideológico, la instigada codicia fruto del capitalismo y como unos trepadores sin talento se llevan la fama y el reconocimiento que corresponde a otros, mientras estos observan su obra en desesperado anonimato.

Así como las preocupaciones temáticas y de fondo existen, la columna vertebral de su cine sigue siendo la estética. Greenaway no puede dejar de lado sus preocupaciones estéticas, dejaría de ser él. La idea de trabajar con cuadros en movimiento es llevada a su máxima,  fina y meticulosa construcción, además no son cualquier cuadro, pintores cómo: De Chirico, Rembrandt, Vermeer, entre otros, la composición con ánimo pictórico de los planos está bendecida, no el mágico barniz de lo atemporal, los encuadres simétricos y perfectos de enclaves romanos despiertan el sentido del asombro, los reflejos del agua nos sumergen en la melancolía y la iluminación usando diferentes colores aportan un lúgubre misticismo y riqueza simbólica a un buen número de escenas. Por otro lado está uno de los personajes preferidos de Greenaway; la música, esta vez no aportada por su colaborador habitual Michel Nyman, sino por el músico Wim Mertens y Gleen Branca, que en unión con las imágenes logra momentos de trascendente emotividad.

El vientre del arquitecto es ante todo cine vivo y abierto, de ese que tanto escasea y aunque la trama pueda no resultar lo suficientemente  precisa (no necesita serlo) es difícil ignorar los puntos más altos de esta construcción; las imágenes;  en la idea de repasar visualmente no solo Roma sino mucho del legado de Italia como foco cultural para la historia del arte universal, la música, la actuación de Brian Dennehy, la desazón del artista verdadero atrapado en un mundo mercantilista, el miedo paternal o la odisea del descubrimiento personal y proyectarte a ti mismo en la ficción, esa es una ventana que el arte siempre debe dejar abierta.

 

THE BELLY OF AN ARQUITECT

1997

Director: Peter Greenaway

Script: Peter Greenaway

“The architecture built by man is the visible flesh of a city”.

When we stand in front of a work of architecture, we are not seeing a “thing”, we are contemplating the result of the dedication of many ancestors.

The belly of an architect begins with Krarckclite, the protagonist coming to orgasm while he enters Italian lands. That same night he directed a grouping of the exhibition De Boullee. A series of unfortunate events of different types, including an infidelity of his wife with one of his partners, everything starts to go downhill for Kracklite. This series of situations causes an acute pain in the belly referred to in the title.

Artistic-existential pain, carrying the weight of art in the veins and suffering with it, as he says sometimes, is round, other times it feels like a cube. Most of the time it feels like an Egyptian pyramid. This frame of decline serves Peter Greenaway to criticize anti-ideological infrastructures that support an always ideological art, the greed of capitalism, and as unsophisticated climbers take the fame and recognition that corresponds to others, as they observe their Work in desperate anonymity.

As well as substantive thematic concerns exist, the backbone of his filmmaking remains the aesthetic. Greenaway can not let go of his aesthetic concerns, he would stop being him. The idea of working with pictures in motion is brought to its maximum, fine and meticulous construction, in addition they are not any painting, painters like: De Chirico, Rembrandt, Vermeer, among others, the composition with pictorial mood of the frames is blessed, not The magical varnish of the timeless, the symmetrical and perfect framings of Roman territories wake up the sense of wonder, the reflections of water immerse us in melancholy and enlightenment using different colors bring a gloomy mysticism and symbolic richness to a number of scenes. On the other hand is one of the favorite characters of Greenaway; The music, this time not by his habitual collaborator Michel Nyman, but by the musician Wim Mertens and Gleen Branca, that in union with the images it obtains moments of transcendent emotivity.

The belly of an arquitect is, first and foremost, an alive and open cinema, of which there is so few and although the plot may not be precise enough (it does not need to be), it is difficult to ignore the highest points of this construction; the images; In the idea of visually reviewing not only Rome but much of Italy’s legacy as a cultural focus for the history of universal art, music, the performance of Brian Dennehy, The uneasiness of the true artist trapped in a mercantilist world, paternal fear or Odyssey of personal discovery and projecting yourself into fiction, that’s a window that art should always leave open.