LA ISLA DE BERGMAN

LA ISLA DE BERGMAN

Películas

LA ISLA DE BERGMAN

Documental 2004

80 min. aprox.

Bergman genio solitario decidido a pasar sus últimos años retirado en una pequeña isla del mar Báltico; la isla de faro. Accede a sus 86 años por primera vez a que una veterana realizadora de la cadena pública de televisión sueca SVT 1, se entrometiera en su intimidad para hablar con él sobre cómo se convirtió en un director influyente y también, entre muchas cosas de cómo el teatro  fue para él una afición que no pudo abandonar jamás. La isla de Faro, el escenario escogido por el cineasta para recluirse tiene un protagonismo absoluto.

 Ingmar Bergman

Nació en Uppsala, Suecia, en 1918, y murió en la isla sueca de Faro en julio del 2007. Hijo de un pastor protestante, su educación religiosa se manifestara a lo largo de su obra. Estudia en Estocolmo, licenciándose en letras e Historia del Arte en la universidad de dicha Capital. Ingresa como ayudante de dirección al Teatro de la Ópera Real de Estocolmo, iniciando una carrera teatral en la que llegara a destacar poniendo en escena obras de Shakespeare, Strindberg, Brecht, O’ Neill, Miller, Ionesco, Valle- Inclán. En 1944 participa en su primera experiencia cinematográfica como guionista  del Filme Alf Sjoberg. En 1945 dirige su primera película: Crisis. A partir  de entonces y durante 40 años creo una vasta obra fílmica que comprende más de 40 largometrajes, incluyendo algunas realizaciones para la televisión , obras cuya importancia e influencia son muy importantes para muchos cineastas hasta la actualidad, sin duda Bergman es uno de los grandes realizadores de la historia del cine.

Podríamos destacar dos momentos que de alguna manera reúnen búsquedas e intereses que irán construyendo lo que podríamos llamar: “el sello Bergman”, durante los años 50 un primer periodo de esplendor con obras notables como: Un verano con Mónica, La noche de los forasteros, Sonrisas de una noche de verano, El séptimo sello, Fresas Salvajes.

Las preocupaciones religiosas y metafísicas del arte de Bergman llegan a una culminación con la llamada trilogía de los años 60; A través de un lente oscuro, Luz de invierno, El silencio. En estos filmes se acentúa la austeridad y precisión de su estilo, rasgos que se prolongan en piezas magistrales como Persona, Vergüenza, La pasión de Ana. En estos trabajos puede apreciarse la coherencia y profundidad de su visión de mundo, centrada en temas profundamente arraigados en la tradición de la cultura nórdica: la duda religiosa, la dificultad de la convivencia humana, la relación de la pareja, la soledad, el amor y la muerte. Importante nos parece señalar que el director de cine sueco, constantemente está dialogando con su labor como director de teatro y ópera, trabajando con dramaturgos y haciendo el las adaptaciones de la obras que monta, trabajando con actores y con directores de orquesta y músicos, ese es el universo en el campo que rodea y nutre el imaginario Bergmaniano. Cabe destacar en el campo de la creación literaria: sus memorias: Linterna mágica, diarios de rodaje: Imágenes, novelas: Las mejores intenciones y Niños de domingo.

“Mi pieza comienza con el actor que baja al patio de butacas y estrangula a un crítico, y lee en voz alta, de un pequeño cuaderno negro, todas las humillaciones sufridas que ha anotado. Luego vomita sobre el público. Después de lo cual, se va y se pega un tiro en la frente”.

Ingmar Bergman. Diario de trabajo, 19 de junio de 1964.

 Extractos del diario de rodaje Imágenes.

Sobre su vida, sobre hacer cine, sobre la condición del artista y el arte.

… “Me di cuenta, firme y brutalmente, de que había concebido la mayoría de las películas en las entrañas del alma, corazón, cerebro, nervios, órganos genitales y sobre todo en las tripas. Un deseo que no tiene nombre alguno las saco a la luz. Un placer que se puede llamar: la alegría del artesano, las ha materializado en el mundo de los sentidos.”

“Las mañanas son los más difícil, nunca me despierto más tarde de las 4/30- las tripas se me vuelven del revés. Al mismo tiempo la angustia hace estragos con su soplete. No sé qué clase de angustia es, es indescriptible. Quizás tenga miedo de no ser lo bastante bueno.”

“La abrumadora ventaja y desventaja de ser director es que uno, no tiene a nadie a quien echarle la culpa. Casi todo el mundo tiene algo o alguien a quien echarle la culpa. Los directores no.”

“Pero, sinceramente hablando, estoy empezando a llegar a la edad en la que el dinero no tiene ninguna importancia. Ahora estoy solo, después de haber dejado atrás numerosos matrimonios. Me costaron mis buenos cuartos. Tengo muchos hijos a los que conozco superficialmente o nada. Mis fracasos humanos son notables. Por eso me esfuerzo por ser un “entretenedor”. Al mismo tiempo quiero mencionar que no soy un artista que improvise. Preparo mis números con extrema minuciosidad, casi con pedantería. Durante el tiempo que he estado en la isla después del naufragio he anotado numerosas ideas que espero poder elaborar cuando vuelva a mi estudio.”

“Casi toda nuestra educación estuvo basada en conceptos como pecado, confesión, castigo, perdón y misericordia, factores concretos en las relaciones entre padres e hijos. Y con Dios. Había en ello una lógica interna que nosotros aceptábamos y creíamos comprender. Este hecho contribuyó posiblemente a nuestra pasiva aceptación del nazismo. Nunca habíamos oído hablar de libertad y no teníamos ni la más remota idea de a qué sabía. Los castigos eran algo completamente natural, algo que jamás se cuestionaba. A veces eran rápidos y sencillos como bofetadas o azotes en el culo, pero también podían adoptar formas muy sofisticadas, perfeccionadas a lo largo de generaciones.

 La creación artística, las artes  y el artista.

“En mi la creación artística se ha manifestado como hambre. He constatado esta necesidad con serena satisfacción, pero en toda mi vida consciente me he preguntado por qué ha surgido esta hambre y ha reclamado satisfacción insistentemente. Ahora, en los últimos años, cuando ha empezado a debilitarse, siento que es importante tratar de encontrar la razón de mi actividad.

Un recuerdo de muy temprano de mi infancia es mi necesidad de exhibir mis habilidades: mi disposición para el dibujo, el arte de golpear una pelota contra una pared, las primeras brazadas. Recuerdo que tenía una fuerte necesidad de fijar la atención  de los mayores en estas manifestaciones de mi presencia en el mundo de los sentidos. Nunca me parecía que mis prójimos me prestaban suficiente interés. Cuando en realidad ya no me bastaba, empezaba a fantasear y entretenía a mis coetáneos con mis hazañas secretas. Eran mentiras embarazosas, que inevitablemente se rompían ante el sobrio escepticismo de mi entorno. Finalmente me aparté de la comunidad y guarde mi mundo onírico para mí. Un niño que buscaba contacto se había transformado con bastante rapidez en un soñador herido y astuto.

Pero un soñador no es un soñador más que en sus sueños.

Es bastante lógico que la cinematografía  se convirtiera en mi medio de expresión. Era un modo de que me entendieran  en un idioma que dejaba a un lado la palabra. Que me faltaba la música, que no dominaba, la pintura, que me dejaba indiferente. De repente tenía la posibilidad de relacionarme con el mundo en un idioma que literalmente habla de alma a alma en giros que, de una, manera casi voluptuosa, sustraen al control del intelecto.

Con él hambre retenida del niño me abalancé sobre mi medio de expresión  y durante veinte años he transmitido, incansablemente y con una especie de furia, sueños, vivencias, fantasías, ataques de locura, neurosis, conflictos se fe y puras mentiras. Mi hambre ha sido constantemente nueva. Dinero, fama y éxito han sido consecuencias sorprendentes, aunque en el fondo sin importancia, de mis correrías. Con lo dicho no subestimo lo que haya podido llevar a cabo. El arte como autosatisfacción puede, evidentemente, tener su importancia – sobretodo par el artista.

Literatura, pintura, música,  cine y teatro se procrean y se dan a luz a sí mismos. Surgen y se aniquilan nuevas mutaciones, nuevas combinaciones, el movimiento visto desde fuera parece nerviosamente vital – no es más que el extraordinario afán de los artistas por proyectar, para sí mismo y para un público cada vez más distraído, la imagen de un mundo que ya no se preocupa de sus gustos o sus ideas. En unas pocas reservas los artistas son castigados, el arte es considerado peligroso y digno de ser reprimido o dirigido. Sin embrago en líneas generales el arte es libre, desvergonzado, irresponsable, y, como ya he dicho el movimiento es intenso, casi febril, parece, creo, una piel de serpiente llena de hormigas. La serpiente lleva mucho tiempo muerta, devorada, desposeída de su veneno, pero la piel se mueve, llena de vida bullente.

Espero -estoy convencido de ello- que otros tengan una opinión supuestamente más objetiva y equilibrada. Si ahora saco a colación toda esta miseria y a pesar de ello afirmó que quiero seguir haciendo arte es porque hay una razón muy sencilla.( Prescindo de lo puramente material).

La razón es la curiosidad. Una insoportable curiosidad, ilimitada, jamás calmada, constantemente renovada, que puja hacia adelante, que nunca me da descanso, que sustituye por completo el hambre de comunidad de tiempos pasados.

“Me siento como un preso que después de muchos años de cárcel, de pronto, aparece tambaleándose en medio del estrépito y los alaridos de la vida. Se apodera de mí una indomable curiosidad. Anotó, observó, ando con los ojos bien abiertos, todo es irreal, fantástico, aterrorizador, o ridículo. Capturo  una mota de polvo en el aire, quizás sea una película, -¿qué importancia tiene eso?: ninguna, pero yo lo encuentro interesante, por tanto afirmo que esto es una película. Me paseo con mi objeto, que es solo mío, capturado con mis propias manos, estoy alegre o melancólicamente ocupado. Ando a empujones con las otras hormigas, realizamos un trabajo colosal. La piel de serpiente se mueve. Esto  y solo esto es mi verdad. No pido que sea verdad para otra persona, lo cual como consuelo para la eternidad naturalmente es muy poca cosa pero como base de una actividad artística par los años venideros es completamente suficiente, por lo menos para mí.

“El ser artista por su propio bien no siempre es muy agradable. Pero tiene una extraordinaria ventaja: el artista comparte sus circunstancias con cada ser viviente, que también existe únicamente por su bien. El conjunto será probablemente una cofradía bastante grande, que de esta manera existe formando una comunidad egoísta en la cálida y sucia tierra bajo un cielo frío y vacío”.

 

 

THE BERGMAN ISLAND

2004/ documentary film

80 minutes approx.

Bergman solitary genius decided to spend his last years retired on a small island of the Baltic Sea; The lighthouse island. At his 86 years he agrees, for the first time, to meet with an experienced director of the Swedish public television network SVT 1, to talk about how he became an influential director and also among many things how theater was a hobby that he could never leave. The lighthouse island, chosen stage by the filmmaker to retire, has an absolute protagonism.

Ingmar Bergman

He was born in Uppsala, Sweden, in 1918, and died on the Swedish lighthouse island in July 2007. He is the son of a Protestant pastor, his religious education is manifested throughout his work. He studied in Stockholm, graduating in letters and History of Art at the university of that city. He entered as an assistant director at the Royal Opera House in Stockholm, starting a theater career in which he came to prominence by staging works by Shakespeare, Strindberg, Brecht, O ‘Neill, Miller, Ionesco, Valle-Inclán. In 1944 he participates in his first cinematographic experience like scriptwriter of the Film Alf Sjoberg. In 1945 he directed his first film: Crisis. From then and for 40 years he created a vast film work composed by more than 40 feature films, including some television productions, works whose importance and influence are very significant for many filmmakers until today, definitely Bergman is one of the great filmmakers of the history of cinema.

We could highlight two moments that somehow bring together searches and interests that will build what we could call “the Bergman brand”, during the 50s a first period of splendor with remarkable works such as: Summer with Monica, The night of the outsiders , Smiles of a summer night, The Seventh Seal, Wild Strawberries.

The religious and metaphysical concerns of Bergman’s art reach a culmination with the so-called trilogy of the 60’s; Through a Glass Darkly, Winter Light, The Silence. In these films the austerity and precision of his style are emphasized,traits that extend in masterpieces such as Persona, Shame, the passion of Anna. In these works we can see the coherence and depth of his worldview, centered on Nordic culture tradition: religious doubt, the difficulty of human coexistence, the relationship of the couple, loneliness, love and death. It is important to note that the Swedish film director is constantly in dialogue with his work as a theater and opera director, working with writers and adapting the works he creates, working with actors, orchestra directors and musicians. That is the universe in the field that surrounds and nourishes the Bergmanian imaginary. It should be noted in the field of literary creation: his memoirs: The Magic lantern, filming journals: Images, novels: Best intentions and Sunday’s Children.

“My work begins with the actor who goes down to the theater stalls and strangles a critic, and reads out loud, from a small black notebook, all the humiliations he has suffered. Then vomits on the audience. After which, he leaves and shoots himself in the forehead. “

Ingmar Bergman. Journal of work, June 19, 1964.

From the filming journal “Images”.

About his life, about making movies, about the condition of the artist and the art.

… “I realized, firmly and brutally, that I had conceived the majority of the films from the depths of the soul, heart, brain, nerves, genital organs and especially from the guts. A desire that has no name at all, i bring them to light. A pleasure that can be called: the joy of the craftsman, has materialized in the world of the senses. “

“Mornings are the hardest, I never wake up later than 4 / 30- the guts turn me upside down. At the same time the anguish rages with its blowtorch. I do not know what kind of anguish it is, it’s indescribable. Maybe I’m afraid of not being good enough. “

“The overwhelming advantage and disadvantage of being a director is that you have no one to blame. Almost everyone has something or someone to blame. The directors do not. “

“But frankly speaking, I’m starting to reach the age where money is not important. Now I am alone, after leaving behind many marriages. They cost me my good rooms. I have many children that I know superficially or nothing. My human failures are remarkable. That’s why I strive to be an “entertainer”. At the same time I want to mention that I am not an improvising artist. I prepare my numbers with extreme thoroughness, almost with pedantry. During the time I have been on the island after the shipwreck I have written down numerous ideas that I hope to be able to elaborate when I return to my study. “

“Almost all our education was based on concepts such as sin, confession, punishment, forgiveness and mercy, concrete factors in the relationships between parents and children. And with God. There was an inner logic in it that we accepted and believed we understood. This fact possibly contributed to our passive acceptance of Nazism. We had never heard of freedom, and we didn’t have the slightest idea of what it tasted like. The punishments were something completely natural, something that was never questioned. Sometimes they were quick and simple like slapping or spanking in the ass, but they could also adopt very sophisticated forms, perfected over generations.

Artistic creation, the arts and the artist.

“In me the artistic creation has manifested itself as hunger. I have observed this need with serene satisfaction, but in all my conscious life I have wondered why this hunger
has demanded satisfaction insistently. Now, in recent years, when it has begun to weaken, I feel it is important to try to find the reason of my activity.

A very early memory of my childhood is my need to exhibit my skills: my willingness to draw, the art of hitting a ball against a wall. I remember that I had a strong need to call the attention of adults in these manifestations of my presence in the world of the senses. It never seemed to me that they lent me enough attention. When it really was not enough for me, I began to fantasize and entertained them with my secret feats. They were embarrassing lies, which inevitably broke with the sober skepticism of my surroundings. Finally I left the community and saved my dream world for me. A child who sought contact had been quickly transformed into a wounded and astute dreamer.

But a dreamer is not a dreamer more than in his dreams.

It is quite logical that cinematography became my means of expression. It was a way of being understood in a language that set the word aside. That I lacked the music, which did not dominate, the painting, which left me indifferent. Suddenly I had the possibility of relating to the world in a language that literally speaks from soul to soul
in turns that, in an almost voluptuous way, it controls the intellect.

With the hunger retained from the child I jumped on my way of expression and for twenty years I have transmitted, nonstop and with a kind of fury, dreams, experiences, fantasies, attacks of madness, neurosis, conflicts, faith and pure lies. My hunger has been constantly new. Money, fame and success have been surprising consequences, unimportant in the end, of my incursions. With that said, I do not underestimate what I have been able to do. Art as self-satisfaction may, of course, have its importance – especially for the artist.

Literature, painting, music, film and theater procreate and give birth to themselves. New mutations, new combinations,the movement from the outside seems nervously vital – it is nothing more than the extraordinary eagerness of artists to project, for themselves and for an increasingly distracted audience, the image of a world that no longer cares about their tastes or their ideas. In a few places artists are punished, art is considered dangerous and worthy of being repressed. However, in general the art is free, shameless, irresponsible, and, as I said the movement is intense, almost feverish, it seems, I think, like a snake skin full of ants. The snake has long been dead, devoured and without poisson, but the skin moves, full of boiling life.

I hope – I am convinced – that others have a supposedly more objective and balanced opinion. If I now bring up all this misery and despite it I want to continue making art is because there is a very simple reason. (I detach myself from the purely material).

The reason is curiosity. An unbearable curiosity, unlimited, never calm, constantly renewed, striving forward, never giving me rest, which completely replaces the hunger of past times.

“I feel like a prisoner who, after many years in jail, suddenly appears staggering in the midst of the din and the screams of life. An indomitable curiosity comes over me. I noted, watched, walked with eyes wide open, everything is unreal, fantastic, terrifying, or ridiculous. I catch a speck of dust in the air, maybe it’s a movie, does that matter ?: no, but I find it interesting, so I say this is a movie. I walk with my object, which is mine alone, captured with my own hands, I am happy or melancholically busy. I’m pushing with the other ants, we do a colossal job. Snake skin moves. This and only this is my truth. I do not ask it to be true for another person, which as a consolation for eternity is of course very little, but as the basis of an artistic activity for the years to come it is completely sufficient, at least for me.

“Being an artist for my own good is not always very enjoyable. But it has an extraordinary advantage: the artist shares his circumstances with every living being, who also exists only for his sake. The whole will probably be a large confraternity, which in this way exists as a selfish community in the warm and dirty land under a cold and empty sky. “