Marzo 2017

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FOTOS INAUGURACIÓN “REFLEJO INVOLUNTARIO” y “LA OSCURIDAD VISIBLE”

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VIDEO “COLECCIÓN FINLANDIA, DONACIÓN A MAVI”

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VIDEO “GANADORA: X PREMIO ARTE JOVEN”

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LA OSCURIDAD VISIBLE

Exposiciones

DE MATÍAS MOVILLO

MAR – MAY 2017

En el presente conjunto de trabajos recientes de Matías Movillo confluyen dos asuntos que en principio podrían parecer muy distantes entre sí: por un lado, la noción de testimonio (a partir de recuerdos personales del pasado lejano), y por el otro, lo rotundamente sensorial (el implacable “aquí y ahora” físico propuesto por la imagen y la materialidad de cada una de estas pinturas).

Es decir, en este trabajo se manifiesta la decidida voluntad del autor por transformar lo autobiográfico -y todos sus fantasmas- en materia sensible.

Aunque suene a perogrullada, para funcionar, estas obras requieren de nuestra presencia. Para asimilar los nutrientes de estas pinturas es indispensable que estemos aquí, aquí mismo y en este momento, contemplándolas en persona. De ese modo, nos podemos acercar y alejar, movernos de un lado hacia el otro, interactuar con sus componentes y extraer de ellos todo tipo de señales que nos permiten acceder a este lenguaje secreto, a este jeroglífico que nos propone ser descifrado más desde lo emocional que desde el intelecto.

En términos plásticos, el espacio es un asunto que para Matías resulta un protagonista decisivo; el espacio y su deconstrucción, su desmantelamiento, su puesta en tensión. Gran parte del conflicto espacial en estas obras surge entonces desde la pugna entre luz y sombra, desde la compleja negociación que opera entre figura y fondo, y la manera en como ese diálogo se entrelaza con las múltiples tensiones entre texturas y descascarados, transparencias y opacidades.

Podríamos afirmar que estamos aquí ante una gran colección de superficies trastornadas.

En cuanto a sus procedimientos técnicos, y aunque opera claramente desde la “lógica del cuadro”, este cuerpo de obras establece una notable diferencia respecto de los métodos de la pintura tradicional. En este caso, la materia no se va sumando gradualmente sobre un soporte, sino que, más bien, es depositada de golpe sobre ese soporte (a veces hasta su saturación), para luego iniciar du despojo progresivo y pausado, en un proceso que podríamos considerar eminentemente sustractivo: esto es, la rigurosa aplicación inicial de varias capas de cinta para enmascarar, otras tantas capas de pintura sobre la retícula de cinta, y la posterior y paulatina devastación –parcial o total- de ambos materiales.

Es decir, Matías primero carga, y luego descarga. Primero alimenta, y luego hambrea. Primero genera opulencia, y luego desata la escasez. Primero instaura reglas, y a continuación las somete al desgobierno. Dicho de otro modo: el artista ha inventado un sistema para desencadenar -desde lo regular, racional y metódico- un caudal impredecible, lírico, místico, pulsional.

De este modo, cuando cree estar pintando, en verdad está componiendo música electrónica, ritmos sincopados y melodías disonantes; un vital tejido de límites y transgresiones. Cuando siente que está sumergiéndose en su memoria, lo que en realidad está haciendo es supervisar una secuencia de demoliciones, de derrumbes programados.

Matías Movillo es un fabricante de arenas movedizas: manchas que flotan a la deriva o que están ancladas a otras manchas.

Sus pinturas son un viaje espiritual plagado de accidentes y patrones que van emergiendo del camino mismo. De superposiciones, reservas, rasgaduras. De continuidad y discontinuidad. De maceración. Cada pintura es una cisterna, un embalse, una represa; un charco de lodo, de petróleo, de lágrimas, de hidrógeno, de helio… Ciénagas, musgos, lama. Costras. Sedimentos.

Bosques encantados, camuflajes militares, reptiles desollados, una red de nervaduras (orgánicas o sintéticas, curvas o rectas). Mensajes póstumos. Lápidas. Una cascada fragmentada. Decadencia y decaimiento, tragedias de mármol y caramelo. La trama de un vidrio roto. Cartografías. Coreografías. Desbordes. Obediencias y desobediencias: a lo burgués, a lo monstruoso, a lo magnético. Llagas y laceraciones -físicas y emocionales- con el brillo y la viscosidad de la tinta esmeralda de un modesto bolígrafo Bic.

Estas pinturas no son ilusiones espectrales; son materia viva y real. Son cuerpos. Son la vida que brota de las ruinas. Es el renacer de la vegetación después de un incendio: donde antes había sólo humo y escombros calcinados, ahora fluye savia. O como el propio artista lo describe, en estas obras se celebra la reconciliación con “el momento en el que descubres que la grieta de una casa se debe a una grieta en el terreno”.

Yo no se si Matías busca algo puntual con su trabajo, pero si así fuese, tengo la impresión que eso que busca en su pintura es consuelo. Y belleza. Consuelo, belleza, y ojalá la posibilidad de enfrentar y exorcizar sus miedos. Al mismo tiempo, es posible percibir además una exploración de lo voluptuoso, de lo suntuoso, sólo que –paradójicamente- esto se persigue a través de la austeridad y la contención.

La memoria de largo plazo es crucial en estas obras: Matías invoca su infancia y luego la sepulta, reiteradamente. En ese sentido, estos trabajos tienen mucho de juego. Pero es una especie de juego de Fort–Da pictórico, en el que el autor evoca y replica, una y otra vez, la secuencia de la construcción de una casa, de un hogar, de una familia -la madre, el padre, los hermanos-, su gradual desmontaje y su definitiva desintegración. De esta manera, a través de su práctica, logra “controlar” y editar los eventos: dirigirlos, alterarlos, congelarlos, precipitarlos, intercalarlos, decidir dónde comienzan y dónde se detienen.

Para quienes no conocían su obra, resultará algo desconcertante enterarse que, hasta el año 2006, Matías Movillo era considerado el más promisorio representante del realismo pictórico en Chile. Hasta mediados de ese año, entonces, produjo una pintura gentil, tenue, silenciosa, de bajo contraste, brumosa y melancólica. Sin embargo, al apreciar hoy su obra reciente, si bien se conserva intacta la carga de ensoñación y misterio, ésta parece haber evolucionado hacia una poética más industrial, científica y de combate: cada una de las pinturas en esta exposición se comporta como una inquietante maquinaria, un pequeño laboratorio, un intenso e inagotable campo de batalla.

 

Cristián Silva
marzo, 2017

 

 

VISIBLE DARKNESS

BY MATÍAS MOVILLO

MAR – MAY 2017

In the present set of recent works by Matías Movillo, two issues come together that may at first seem very distant from each other: on one hand, the notion of testimony (from personal memories of the distant past), and on the other, the resounding sensorial (The “here and now” physical proposed by the image and materiality of each of these paintings).

That is to say, in this work the decisive will of the author is manifested by transforming the autobiographical – and all its ghosts – in sensible matter.

In order for these pieces to work, they need our presence. To assimilate the nutrients of these paintings it is indispensable that we are here, here and now, contemplating them in person. In this way, we can move closer and farther, move from side to side, interact with its components and extract from them all kinds of signals that allow us to access this secret language, this hieroglyphic that proposes us to be deciphered more from the Emotional side than from the intellect.

In plastic terms, space is a matter that Matías is a decisive protagonist; The space and its deconstruction, its dismantling, its putting in tension. Much of the space conflict in these works then arises from the struggle between light and shadow, from the complex negotiation that operates between figure and background, and the way in which this dialogue is intertwined with the multiple tensions between textures and peelings, transparencies and opacities .

We could say that we are here before a large collection of disturbed surfaces.

As for its technical procedures, and although it operates clearly from the “logic of the picture”, this body of works establishes a remarkable difference with respect to the methods of traditional painting. In this case, the matter is not gradually added on to a support, but rather is deposited suddenly on that support (sometimes until its saturation), then initiate the progressive and slow spoliation, in a process that we could To consider eminently subtractive: that is, the rigorous initial application of several layers of masking tape, as many layers of paint on the tape, and the subsequent and gradual devastation – partial or total – of both materials.

Matías first loads, and then unloads. First feeds, and then hunger. First he generates opulence, and then scarcity. First he establishes rules, and then subjects them to misrule. In another way: the artist has invented a system to unleash – from the regular, rational and methodical – an unpredictable, lyrical and mystical flow.

Thus, when he thinks he is painting, he is actually composing electronic music, dissonant melodies; A vital fabric of limits and transgressions. When he feels he is sinking into his memory, what he is actually doing is supervising a sequence of demolitions, of collapses.

Matías Movillo is a manufacturer of quicksand: spots that drift or are anchored to other spots.

His paintings are a spiritual journey riddled with accidents and patterns that are emerging from the road itself. From overlays, reservations, rips. Of continuity and discontinuity. Each painting is a puddle of mud, oil, tears, hydrogen, helium … Swamps, mosses, mud. Scabs. Sediments.

Enchanted forests, military camouflage, skinned reptiles, a web of ribs (organic or synthetic, curved or straight). Posthumous messages. Tombstones. A fragmented waterfall. Decay, tragedies of marble and caramel. The plot of a broken glass. Cartographies. Choreography. Overflows. Obedience and disobedience: the bourgeois, the monstrous, the magnetic. Sores and lacerations – physical and emotional – with the brightness and viscosity of the emerald ink of a modest Bic pen.

These paintings are not spectral illusions; Are living and real matter. They are bodies. They are the life that springs from the ruins. It is the rebirth of vegetation after a fire: where once there was only smoke and calcined debris, now sap flows. Or as the artist himself describes it, in these works we celebrate the reconciliation with “the moment when you discover that the crack of a house is due to a crack in the ground.”

I do not know if Matías looks for something punctual with his work, but if so, I have the impression that what he seeks in his painting is consolation. And beauty. Consolation, beauty, and hopefully the possibility of facing and exorcizing his fears. At the same time, it is possible to perceive an exploration of the voluptuous, but this is pursued through austerity and restraint.

The long-term memory is crucial in these works: Matías invokes his childhood and then buries it, repeatedly. In that sense, these works have a lot of game. But it is a sort of pictorial Fort-Da game, in which the author evokes and replicates, again and again, the sequence of the construction of a house, a home, a family-the mother, the father, the Brothers -, its gradual dismantling and its definitive disintegration. In this way, through his practice, he manages to “control” and edit the events: directing, altering, freezing, precipitating, deciding where they begin and where they stop.

For those who did not know his work, it will be disconcerting to learn that, until 2006, Matías Movillo was considered the most promising representative of pictorial realism in Chile. Until the middle of that year, then, he produced a gentle painting, tenuous, silent, low contrast, foggy and melancholy. However, in his recent work, although the mystery remains intact, it seems to have evolved into a more industrial, scientific, and combative poetics: each of the paintings in this exhibition behaves like a disturbingMachinery, a small laboratory, an intense and never ending battlefield.

Cristián Silva

March 2017

 

REFLEJO INVOLUNTARIO

Exposiciones

DE MARIO FONSECA

MAR  – MAY 2017

Convergen en esta exposición dos énfasis que empezaron a manifestarse en mi obra desde 1986: un cuestionamiento hacia las tecnologías de reproducción visual –en este caso, la fotografía– y la credibilidad de lo reproducido; y una necesidad expresiva –no racional ni ‘objetiva’– que se resolvía con fluidez desde la misma fotografía, ocupada aquí como un medio de captación de luz y formas que me permiten manifestar algunas sensaciones y algunos sentimientos.

En este sentido, las primeras piezas expuestas en esta misma sala, que corresponden a un periodo anterior (1979-1983), están aquí a manera de referencia previa o punto de contraste. Así también, he incorporado en la siguiente sala algunas obras de 1992-1996 ya expuestas en mi retrospectiva de 1996 en el Museo Nacional de Bellas Artes, a manera de transición hacia lo que abarca esta muestra, que va en lo principal de 1996 a 2016 y reúne obras no expuestas previamente en conjunto.

No obstante abarcar 20 años, varias obras en esta exposición han sido replanteadas a partir de los medios hoy disponibles, modificando sus formatos y en algunos casos hasta el carácter de su contenido original, a partir de las posibilidades expresivas que aportan en la actualidad tanto las técnicas como los materiales de impresión de imágenes. Esta posibilidad de renovación me atrajo especialmente pues reactiva la vigencia de estas imágenes, distinguiéndolas de lo que podría haber sido una muestra ‘arqueológica’, que no es de mi interés.

Dos conjuntos de obras en las salas 5 y 6 (zócalo) confrontan desde sus momentos y recursos una expresividad mística y afectiva, muy sensible, con un discurso más bien intelectual, desde el cual me he venido alejando de las imágenes. Las series Gólgota, Pasión y La Esperanza surgen desde lo religioso, citando específicamente instancias finales de la vida de Cristo, y conforman el énfasis sensible junto con las piezas El blanco y el negro, Say Goodbye Say Hello, y Octubre 1987. Por el contrario, el políptico La última imagen acusa la incapacidad de las imágenes para expresar e incluso explicar objetivamente cualquier instancia de vida, aquí resuelta con la palabra, en tanto la serie Next, espontánea y profusa (las imágenes van de c2010 a 2016), ilustra cómo la falla o el error pueden lograr mayor atractivo visual y curiosidad por el contenido que la imagen ‘correcta’, banalizada por su exacerbación periodística, publicitaria e incluso artística.

En la realización de esta exposición –en el desarrollo de su contenido, preciso–, han contribuido de manera destacada la curadora Niki Raveau, la productora ejecutiva Pía Bahamondes, el maestro impresor Ramón Aldunate, y mi esposa Patricia Vogel. Agradezco especialmente sus aportes, así como a la organización del MAVI, al laboratorio Ekho, y a los colaboradores cuyas marcas aparecen junto a este texto.

Mario Fonseca

Gorbea, febrero 2017

 

INVOLUNTARY REFLECTION

BY MARIO FONSECA

MAR – MAY 2017

This exhibition brings together two emphases that began to appear in my work since 1986: a questioning towards the technologies of visual reproduction – in this case, photography – and the credibility of what is reproduced; And an expressive need – not rational or ‘objective’ – that was fluently solved from the same photograph, used here as a means of capturing light and forms that allow me to manifest some feelings and emotions.

In this sense, the first pieces exhibited in this same room, from a past period (1979-1983), are here to help have a reference or a contrast point .Also, I have incorporated in the following room some works of 1992-1996 already exposed in my retrospective of 1996 in the National Museum of Fine Arts, as a transition to this exhibition, which goes from the works between 1996 to 2016 and not previously exposed works, all together.

Nevertheless to cover 20 years of work, several have been rethought because of the new media and means available today, modifying their formats and in some cases up to the character of their original content, based on the expressive possibilities that currently contribute both the Techniques such as image printing materials. This possibility of renewal attracted me especially because it reactivates the validity of these images, distinguishing them from what could have been an ‘archaeological’ sample, which is not of my interest.

Two sets of works in rooms 5 and 6 confront from their moments and resources a mystical and affective expressiveness, very sensitive, with an intellectual discourse, from which I have been moving away from images. The series Golgotha, Passion and Hope come from the religious, specifically the final instances of Christ life, and conform the sensitive emphasis along with the pieces White and Black, Say Goodbye Say Hello, and October 1987. On the contrary, The polyptych “The last image” accuses the inability of images to express and even explain objectively

any instance of life, here resolved with the word, while the “Next”series, spontaneous and profuse (the images go from 2010 to 2016), illustrates how Failure or mistake can achieve greater visual appeal and curiosity of the content than the ‘correct’ image, trivialized by its exaggerated journalism, advertising and even artistic.

The curator Niki Raveau, the executive producer Pía Bahamondes, the master printer Ramon Aldunate, and my wife, Patricia Vogel, have made outstanding contributions to the development of this exhibition. I specially appreciate their contributions, as well as the organization by MAVI, the Ekho laboratory, and the collaborators that appear next to this text.

Mario Fonseca

Gorbea, February 2017

 

EL CLAN

Películas

2015, Argentina

Dirección: Pablo Trapero

Guión: Pablo Trapero

Fotografía: Julián Apezteguia

Música: Sebastián Escofet

Reparto: Guillermo Francella, Peter Lanzani, Inés Popovich, Gastón Cochiarale, Giselle Motta.

Premio Goya a la mejor película iberoamericana / León de plata al mejor director Festival de Venecia.

Sinopsis.

Basada en la historia real de una familia argentina que se dedicaba a secuestrar y asesinar gente durante la década de los 80. Liderados por el patriarca, Arquímedes Puccio, todos colaboran en mayor o menor grado en identificar a las víctimas y someterlas, obteniendo beneficios con sus actividades ilícitas.

Acerca del director y la película.

Trapero un director argentino (1971) que nos entrega su octavo film de ficción, este brillante filme que constituye una fuerte y valiente mirada a la sordidez y al ocultamiento de ciertas comunidades propias de la historia de un país, de su sociedad, con el propósito de exhibir verdades, frustraciones e ilusiones, buscando generar un eco en nuestra conciencia social, algo que viene marcando la pauta de Trapero como director con sus trabajos anteriores: Leonera( 2008), Carancho(2010) y Elefante blanco( 2012), todos signados por un afán de juicio crítico, denuncia, solidaridad, ternura y comprensión de la marginalidad, que crece, se corrompe y se desborda, ante el progreso y el aparente éxito financiero y material, no solo de Argentina sino de Sudamérica.

El Clan es un largometraje fuerte, de nudos crueles y violentos; una especie de historia íntima, secreta y social de argentina, bajo la dictadura militar, pero también es una cinta hermosa, dotada de una fotografía de impecable factura, un montaje exquisito al servicio de un cuidado hilo narrativo lleno de detalles, ciertos temas clásicos de la música popular que aparecen en el soundtrack se ensamblan de tal manera con la plasticidad que propone los otros elementos del film definen en cierto aspecto una condición poética de la barbarie cotidiana.

Drama humano y horripilante, instantánea de la condición humana en una especie de esquizofrenia natural que también expone sus errores y su imperfección.

 

 

THE CLAN

Director: Pablo Trapero

Script: Pablo Trapero

Photography: Julián Apezteguia

Music: Sebastián Escofet

Cast: Guillermo Francella, Peter Lanzani, Inés Popovich, Gastón Cochiarale, Giselle Motta

Goya Award for Best Ibero-American film / Silver Lion for Best Director of the Venice Film Festival.

Synopsis.

Based on the real story of an Argentinean family that kidnapped and murdered people during the 1980s. Led by the patriarch, Archimedes Puccio, everyone collaborates identifying victims and subjecting them, gaining benefits from their illegal activities.

About the director and the movie.

Trapero an Argentine director (1971) who gives us his eighth fiction film, this brilliant film that constitutes a strong and brave look at the sordidness and the concealment of certain communities proper to the history of a country, its society, with the purpose of exhibiting truths, frustrations and illusions, seeking to generate an echo in our social conscience, something that is marking the pattern of Trapero as director with his previous works: Leonera (2008), Carancho (2010) and White Elephant (2012), all signed By a desire of critical judgment, denunciation, solidarity, tenderness and understanding of marginality, which grows, corrupts and overflows, in the face of progress and apparent financial and material success, not only in Argentina but in South America.

The Clan is a strong feature film, of cruel and violent knots; A sort of intimate, secret and social story of Argentina, under the military dictatorship, but it is also a beautiful film, endowed with an impeccable photography, an exquisite montage at the service of a careful narrative thread full of details, certain classic themes of The popular music that appear in the soundtrack are assembled in such a way with the plasticity that proposes the other elements of the film, define in a certain aspect a poetic condition of the everyday barbarism.

Horrifying and Human drama, instant human condition in a kind of natural schizophrenia that also exposes its errors and its imperfection.

 

DESDE ALLÁ

Películas

2015, Venezuela

Director: Lorenzo Vigas

Guión: Guillermo Arriaga, Lorenzo Vigas

Fotografía: Sergio Ammstrong

Reparto: Alfredo Castro, Luis Silva, Jericó montilla, Catherine Cardozo.

Sinopsis

En la convulsa Caracas, Armando, de 50 años de edad, dueño de un laboratorio de prótesis dentales, busca chicos jóvenes en paradas de autobús y les ofrece dinero para que los acompañen a su casan con el fin de observarlos. Tiene también la costumbre de espiar a un hombre de edad avanzada; sabe donde vive, qué lugares frecuenta. Entre ellos hay un vínculo que se remonta al pasado.

Un día Armando se lleva a un chico a su casa, Elder, líder de una banda de delincuentes juveniles. De ese encuentro nacerá un vínculo que cambiará sus vidas para siempre.

Premios

2015 León de oro festival Venecia. Mejor película.

2015 Selección oficial competencia.  Festival de San Sebastián.

2015 Mejor opera prima. Festival de la Habana.

2016 Nominada mejor película extranjera. Premios Goya.

 

FROM A FAR

2015, Venezuela

Director: Lorenzo Vigas

Script: Guillermo Arriaga, Lorenzo Vigas

Photography: Sergio Ammstrong

Cast: Alfredo Castro, Luis Silva, Jericó montilla, Catherine Cardozo.

Synopsis

In the hectic Caracas, 50 years old Armando, owns a dental prosthesis lab, he looks for young boys at the bus stops and offers them money in order to observe them at his house. He also has the habit of spying on an elderly man; He knows where he lives and what places he frequents. Between them there is a bond since long time ago.

One day Armando takes a boy to his house, Elder, leader of a gang. Since then their lives will change forever.

Awards

2015 Golden Lion,Venice festival. Best film.

2015 Official competition selection. San Sebastián Festival.

2015 Best First Film. Havana Festival.

2016 Nominated best foreign film. Goya Awards.

 

UNA SEGUNDA MADRE

Películas

2015, Brasil

Directora: Anna Muylaert

Guión: Anna Muylaert

Fotografía: Bárbara Álvarez

Música: Fabio Trummer, Vitor abajo.

Sinopsis

Val, una ama de casa que trabaja para una familia de mucho dinero de Sao Paulo -lavando, cocinando y limpiando- crea en sus años de trabajo una fuerte relación con la familia, especialmente con Fabrinho, el hijo del matrimonio de la casa, de quien es su confidente, ya que su madre parecer no tener tiempo para él.

Val dejó hace años a su propia hija, Jessica, para dedicarse a trabajar y poder darle el sustento económico que ella necesita. De pronto Jessica anuncia su llegada, ahora es una joven segura de sí misma, llena de capacidades y con la intención de estudiar arquitectura en la Universidad de Sao Paulo. A Jessica no le parecen las reglas de la casa donde vive y trabaja su madre, lo que desata una serie de situaciones y discusiones entre madre e hija en las que la familia también se ve involucrada, acabando por alterar los ordenes de poder y las reglas dentro de la casa. Esta nueva situación pondrá en tela de juicio las lealtades de Val y la obligará a valorar lo que está dispuesta a perder.

Una película que aborda de manera inteligente y con mucha sensibilidad la lucha de clases, un juego complejo de relaciones sociales, poder, afectos y sentimientos.

Es la segunda película de su directora; actriz, guionista y directora brasileña (52 años), con mucha experiencia en televisión y cine.

 

THE SECOND MOTHER

2015, Brasil

Director: Anna Muylaert

Script: Anna Muylaert

Photography: Bárbara Álvarez

Music: Fabio Trummer, Vitor abajo.

Synopsis

Val, a housekeeper who works for a wealthy family from Sao Paulo – washing, cooking and cleaning – creates in her years of work a strong relationship with the family, especially with Fabrinho, the son of the marriage of the house, of Who she is his confidant, since his mother does not seem to have time for him.

Val left her own daughter, Jessica, years ago to work and give her the financial support she needs. Suddenly Jessica arrives, she is a young woman now, full of skills and with the intention of studying architecture at the University of Sao Paulo. Jessica does not like the rules of the house where her mother lives and works, which unleashes a series of situations and discussions between mother and daughter in which the family is also involved, altering the order and rules inside the house. This new situation will challenge Val’s loyalties and force her to value what she is willing to lose.

A film that intelligently and sensitively approaches the class struggle, a complex game of social relations, power, affections and feelings.

It is the second film of Anna Muylaert; Actress, screenwriter and Brazilian director (52 years), with much experience in television and cinema.