Nace
en Octubre de 1949, en Santiago de Chile. A partir de
1964, comienza sus estudios de arte en los cursos vespertinos
de la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Chile,
al mismo tiempo que frecuentaba los talleres de Camilo
Mori. En 1967, ingresa a los cursos regulares de la Escuela
de Bellas Artes de la Universidad de Chile, e inicia sus
estudios de Publicidad y Mercadotecnia en el Instituto
de Publicidad y Ventas. En 1968, ingresa a la Universidad
de Chile a estudiar arquitectura.
En 1970, se traslada a ciudad de México, ingresando
a la Escuela de Pintura y Escultura “La Esmeralda”.
En
sus telas se presentan, desde sus inicios, seres irremediablemente
solos, de miradas que se ignoran, pobladas por individuos
desgarrados y al mismo tiempo burlesco, con un aire irónico.
Son grupos de personas, que por lo general, no tienen
relación entre sí, en que parecen que simplemente
han coincidido, por casualidad, en la misma obra.
Este es probablemente el tema que con mayor recurrencia
cruza la obra de este artista.
Una
de las características más explícitas
en la obra de Cienfuegos, es la manera que encuentra de
citar el trabajo de los más variados pintores de
la historia del arte; nunca de maneras sutiles si no más
bien explicitas, en que juega con el azar, vinculando
artistas tan diversos como Magritte, Boticelli o Manet
en una especie de homenaje a sus predecesores; pero con
la huella inconfundible del autor.
Este afán de citar de Cienfuegos, ocurre con máxima
insistencia durante los últimos años de
la década de los ´70 permaneciendo hasta
hoy, aunque de una forma más mitigada.
Pintor
figurativo, consigue representar la figura humana con
un relativo realismo, con líneas claras y limpias;
siendo su estampa personal el uso no abusivo de la caricatura.
Posee una acertada distribución de los colores,
la combinación de un conjunto muy personal de íconos
y la capacidad para que la incongruencia parezca lógica,
ordenando los detalles que podrían parecer absurdos.
La obra de este artista tiene en la figuración,
la constante que articula su imaginario, un imaginario
icónico, que reconstituye escenarios congelados
en el tiempo, de este modo la figuración de Cienfuegos,
sustituye al hombre real por una imagen que tiene la definición
que el propio artista tiene del hombre y del mundo.
Su arte sugiere la construcción de un mundo imaginario
como resultado de las experiencias vivenciadas por el
autor, transformándose estas, en la realización
de otra construcción viable del mundo, generando
de esta manera una nueva realidad.
En
Cienfuegos, la organización del espacio plástico
es una constante, a la vez que investiga y profundiza
el collage pictórico, es decir, les otorga una
nueva función en su pintura.
A
fines de los años `80, y principio de los `90,
Cienfuegos hace desaparecer las citas en sus obras, para
dar lugar, a un número indeterminado de personajes
y nuevos paisajes. A partir de estos años, el artista
va tomando la simulación de lo real, para experimentar
lo “real” de la pintura.
En la obra de Gonzalo Cienfuegos, el dibujo se convierte
en una presencia y en una experiencia sistemática;
todo su quehacer creativo se origina desde los más
mínimos bocetos.
De las pinturas de los últimos años, Cienfuegos,
pareciera dirigirse hacia nuevos conflictos en el lenguaje
pictórico, apareciendo una preocupación
obsesiva por la fuerza y presencia del color, de luces
y de sombras.
Todo lo que en sus obras era presencia de estructuras
lineales, ha comenzado a desaparecen, para crear zonas
de fuertes traspasos cromáticos, en las cuales
las imágenes parecieran diluirse. En estas obras
el juego está dado por los bocetos que se incorporan
a la tela.