UN PROFETA

UN PROFETA

Películas

UN PROPHETE / Francia, 2009

Dirección: Jaques Audiard

Guión: Jaques Audiard, Thomas Bidegain

Música: Alexandre Desplat

Fotografía: Stephanie Fontaine

Montaje: Juliette Welfling

Protagonista: Niels Arestrup, Antoine Basier, Tahar Rahim, Adel Bencherif, Hichem Yacoubi, Reda Kateb.

Heredero del western, en primera y más remota instancia, y del género negro bajo la mirada europea del cine francés de modo directo, El Profeta nos muestra hasta qué punto la violencia es la clave de la sociedad moderna.

Hace ya varias décadas el cine francés ha sido capaz de construir una recia respuesta europea al cine negro norteamericano, hasta el punto de que su tradición es incluso más rica estética y conceptualmente que aquella.

Un profeta, en estos cánones  es  algo así como un trabajo de joyería de apropiación y reformulación del cine negro clásico.

La historia brutal y sin concesiones de un don nadie, un pringado, un acabado muchacho de 19 años que entra a la universidad del crimen, la cárcel, no tenemos ninguna referencia de él, nada sobre su pasado ni su procedencia, excepto que tiene raíces árabes y que es prácticamente analfabeto, que en este lugar entrará en contacto con individuos temibles y que con ellos iniciará un imparable ascenso en el escalafón del crimen organizado.

Todo esto Audiard lo transforma con su mirada y la de su equipo en un gran trabajo, un gran guión, en sí mismo una pieza de precisión perfecta, ejecutado con la búsqueda constante de un pulso por parte de la cámara y la fotografía que tiene mucho que ver con encontrar el lugar o las capas desde donde nuestro protagonista va mirando, va viviendo lo que pasa a su alrededor, de nuevo el montaje nos permite acompañar, sumergirnos, tomar distancia, para poder ver lo que ahí pasa e involucrarnos.

Aquí no hay lugar para otra cosa que no sea una veracidad que casi da miedo, pues sentimos en carne propia la intensa fisicidad de una película que no tiene compasión con nosotros como espectadores.

Todo lo anterior no en desmedro de una sorprendente serenidad en el fondo de la imagen, una calma subterránea que nace de una profunda comprensión hacia los seres marginados en una sociedad demente que arrebata toda esperanza, empujándoles así al mundo del crimen. Es interesante como se las arregla Audiard para, en medio de esta selva oscura, dar el espacio para que los personajes muestren (y nos muestren) señales de su deforme humanidad. Audiard logra aunar el frenesí con el sosiego, oscuridad con dignidad humana. Un trabajo tan audaz como demoledor, tan contundente como emocionante.

 

A Prophet

2009/ A Prophet / France

Director: Jaques Audiard

Script: Jaques Audiard, Thomas Bidegain

Music: Alexandre Desplat

Photography: Stephanie Fontaine

Montage : Juliette Welfling

Cast: Niels Arestrup, Antoine Basier, Tahar Rahim, Adel Bencherif, Hichem Yacoubi, Reda Kateb.

With western and neo-noir (Dark cinema) features under the European point of view of French cinema, The Prophet shows us up to what point violence is the key to modern society.

For several decades French cinema has been able to build a strong European response to American “Dark cinema” to the point that its tradition aesthetically and conceptually is even richer.

A prophet, is something like a jewelry work of appropriation and reformulation of classic Dark/ Neo Noir cinema.

The brutal and uncompromising story of a nobody, a 19-year-old boy who enters the university of crime, prison, we have no reference of him, nothing about his past or his origin, except that he has Arabic roots and that he is practically illiterate, that in this place he will come in contact with fearsome individuals and with them he will initiate an unstoppable rise in the scale of organized crime.

Audiard transforms all this, with his own style and of his team into a great work, a great script, a piece of perfect precision, executed with the constant search for a pulse by the camera and photography that has a lot to do with finding the place or levels from where the protagonist is looking, living what happens around him, again the montage allows us to be part of it, submerge, take distance, to be able to see what happens there and get involved.

There is no place here for anything other than a veracity that is almost scary, for we feel in our own flesh the intensity of a movie that has no compassion with us as spectators.

All this together with a surprising serenity in the background of the image, an underground calm born of a deep understanding towards the marginalized beings in a demented society that takes away all hope, pushing them into the world of crime. It is interesting how Audiard manages to, in the middle of this dark jungle, give space for the characters to show (and show us) signs of their deformed humanity. Audiard manages to combine the frenzy with the tranquility, darkness with human dignity. A job as audacious as it is devastating, as overwhelming as it is exciting.