LA SEPARACIÓN

LA SEPARACIÓN

Películas

Irán 2011

Dirección: Asghar Farhadi

Guión: Asghar Farhadi

Música: Sattar Oraki

Fotografía: Mahmoud Kalari

Sonido: Mohammad Reza Delpack, Reza Narimizadeh, Mahmoud Samakbashi.

El cine de Farhadi supone una cierta anomalía en el cine actual debido al estilo con que entrecruza las tradiciones fílmicas de Irán, el cine realista y el ingrediente de una intriga convertida en motor que impulsa sus relatos.

Como realizador, Farhadi diseña preciosos mecanismos geométricos que aspiran a movilizar una abstracción. Su obra, en la que encontrar y construir se relacionan, es de las que te expone como espectador a una situación que ya comenzó a explotar y vamos descubriendo en el camino de lo que vamos viendo, el punto aterrador al que se dirige.

Mientras la vida transcurre en pantalla con aparente espontaneidad, cada secreto, cada rincón que habitamos remite a un entramado concluso, finito, casi matemático, en el que no es gratuita la concepción de la tragedia –y de nuevo al melodrama- como elemento necesario de la experiencia humana.

Sería interesante presentar como referente o influencia en el modo de trabajar y/o construir trama, una aproximación entre el cine de Fritz Lang y el de Farhadi, desde la certeza común de que la verdad se encuentra soterrada bajo las apariencias de la percepción cotidiana. En lugar de proponernos trayectos horizontales en busca de un objetivo, las obras de ambos aplican la tarea de profundizar en las concavidades ocultas de sus historias. Lang y Farhadi comparten el alma de un investigador, que escudriña los secretos recónditos de sus personajes, con la mentalidad estricta de un arquitecto, de hecho Lang lo era de formación profesional.

Los personajes de Farhadi representan a seres humanos corrientes de clase media-baja y con problemas extensibles a su contexto social. Nada particular les hace especiales dentro de una franja de verosimilitud. Pero ahí mismo es donde reside la brillantez del cineasta iraní para extraer de su convencionalismo dilemas morales de  gran complejidad, construyendo personajes llenos de matices, lo que como espectadores nos hace comprometernos a un cierto modo de habitar a cada uno de ellos, que no es ni definitivo, ni clasificador, ni categorizados, sino más bien nos obliga a otorgarles una especie de libertad para actuar, para proceder de tal o cual manera, ahuyentando  toda posibilidad de emitir un  juicio de valor sobre ellos, y dejándolos ser y hacer. Lo que queda en nuestra memoria es una especie de eco de sus movimientos, de sus miradas, de sus rostros, como si presenciáramos ejercicios de retratos incluso con un tinte Bergmaniano.

 

A SEPARATION

2011/ Iran

Director: Asghar Farhadi

Script: Asghar Farhadi

Music: Sattar Oraki

Photography: Mahmoud Kalari

Sound: Mohammad Reza Delpack, Reza Narimizadeh, Mahmoud Samakbashi.

Farhadi’s cinema supposes a certain anomaly in the current cinema due to the style with which it intertwines the filmic traditions of Iran, the realistic cinema and the ingredient of an intrigue turned into the engine that drives his stories.

As a filmmaker, Farhadi designs beautiful geometric mechanisms that aspire to mobilize an abstraction. His work, in which “find and build” are related, is what exposes you as a spectator to a situation that has begun to explode and we are discovering in the way, while we are seeing, the terrifying point to which it is heading to.

While life goes on screen with apparent spontaneity, every secret, every corner we inhabit, refers to a final, in which the conception of tragedy is not free – and again the melodrama – as a necessary element of The human experience.

It would be interesting to present as a reference or influence in the way of working, an approximation between the cinema of Fritz Lang and of Farhadi, from the common certainty that truth is buried beneath the appearances of everyday perception. Instead of proposing horizontal paths in search of a goal, the works of both apply the task of getting inside hidden places of their stories. Lang and Farhadi share the soul of a researcher, who inquires into the secrets of his characters, with the strict mentality of an architect, in fact Lang was one…

The characters of Farhadi represent ordinary middle-low-class humans with problems that extend beyond their social context. Nothing makes them special.

But therein lies the brilliance of the Iranian filmmaker to extract from his conventionalism moral dilemmas of great complexity, constructing characters full of colors, which as spectators makes us commit ourselves to a certain way of inhabiting each one of them, which is not definitive, nor categorized, but rather forces us to grant them a kind of freedom to act, to proceed in such way, driving away every possibility of issuing a value judgment on them, and letting them be and do. What remains in our memory is a kind of echo of their movements, their looks, their faces, as if we witnessed exercises of portraits even with a Bergmanian tint.