SOLARIS

SOLARIS

Películas

2002, Estados Unidos
Director: Steven Soderbergh
Guión: Steven Soderbergh, basada en la novela Solaris de Stanislaw Lew.
Fotografía: Peters Andrew
Montaje: Mary Ann Bernnard
Música: Cliff Martínez
Reparto: George Clonney, Natascha McElhone, Jeremy Davies, Viola Davis, Ulrich Tukur, Shane Skelton.
 

COMENTARIOS.
Me parece importante marcar la presencia de tres -trabajos visuales, escritos y sonoros- que son territorios de referencia y reflexión para poder mirar con mayor profundidad esta película; la película de Stanley Kubrick 2001: Odisea del espacio de 1968, la novela Solaris del ruso Stanislaw Lew y la película Solaris de Andrei Tarkovski de 1971.

La trama propuesta por la novela es transversal, diría yo, a los tres trabajos cinematográficos; un doctor/científico/astronauta es enviado a investigar lo sucedido en una estación espacial que orbita el recién descubierto planeta Solaris, del cual no hay ninguna señal. Al llegar encuentra a la mayoría de su tripulación muerta (por suicidio) o desaparecida. Hay solo dos sobrevivientes que rayan en lo sicótico y que entregan enigmáticos detalles sobre lo que sucedió en la nave. Al parecer -con la aparición de la esposa muerta del doctor- nos queda claro que Solaris es un planeta en que por algún motivo/fuerza/energía, se materializan  nuestros deseos, recuerdos inconscientes y  nuestras voces íntimas; lo que podría ser la posibilidad de poner al día ciertas deudas con nuestra historia y la de las personas que han formado parte de ella, o todo es solo un espejismo, una especie de proyección fantasma de nuestros temas pendientes, lo que constituye -a la larga- una trampa mortal.

Soderbergh insiste al igual que en otros de sus filmes Sexo, mentiras y videotapes, Kafka y The limey, en la idea de que el relato posibilite un efecto parecido al que puede hacer el mirarse consciente y sostenidamente frente a un espejo (base de la herramienta de nuestro sentido visual, mecanismo del ojo y principio básico de la cámara fotográfica, cine, video, etc.), el hecho de que mirar/mirarse pueda proyectar situaciones interiores construidas por nuestra reflexión interna.

Si en Sexo, mentiras y videotapes, la cámara se instalaba para registrar una situación que te conectaba directamente con la intimidad de tu ser y que de alguna forma transformaba tu vida después de habitada dicha experiencia, aquí hay una experiencia de viaje que te obliga a mirarte y producir una serie de evaluaciones, pero con resultados -de esos cuestionamientos- materializados y para enfrentarte con tu propia historia.

Martín Rivas Titus
Guía de MAVI Cineclub